Penitencia



Penitencia y Reino de los Cielos

Oh Jesús, que estableciste la penitencia para salud de las almas… El Señor da ejemplo y predica la penitencia. Y la relaciona con la adquisición, o la pérdida, del Reino de los Cielos. Penitencia como virtud (dolor de los pecados), y como la realización de obras penitenciales: en ambas acepciones nos convoca Él. El diablo huye de la cruz, ya que ahí perdió su poder sobre el género humano.



Amar las penas y dificultades

“Son aflicción y sufrimiento los días del hombre sobre la tierra”, dice la Escritura. No nos extrañemos, pero intentemos amarlas, porque con ellas el Padre celestial desea hacernos con-formes a la imagen de su Hijo. Busquemos extraer de ellas la alegría y la paz..



Tiempo para penitencia

Jesús comienza su predicación invitando a la conversión y a la penitencia, porque está cerca el reino de Dios. La penitencia podemos entenderla tanto como virtud –dolor del alma por los pecados– como a las obras de penitencia. Ambas son necesarias para recibir el Reino. El dolor del alma incluye antes que nada el reconocimiento de nuestros propios pecados, evitando señalar culpables. Las obras de penitencia nos producen el peso de una sublime e incomparable gloria.