Vida de Jesús



Vida superior y eterna

Que nos ilumine el misterio de la Transfiguración del Señor. En él comprendemos nuestra vida: ya no es la meramente biológica, ni la puramente espiritual, sino la divina. No apostemos a lo caduco. Y hagamos crecer esa vida a través de la recepción de la Eucaristía, que nos hace más Cristo.



Esperanzado abandono

Casi una tercera parte de los Evangelios sinópticos está dedicada a narrar milagros del Señor. ¿Qué se nos quiere enseñar con ello? Que los milagros son “el sello del Rey”, como ocurría con los documentos que un Soberano de la antigüedad enviaba: con su sello, se sabía que era fidedigno y que contaba con la aprobación del Soberano. Los milagros nos hablan de la divinidad de Cristo y nos llevan a un confiado abandono en ese poder infinito.



El Primer Misterio

El Primer Misterio del Santo Rosario, cuya memoria celebramos hoy es, en cierto sentido, el más importante de todos. El Cielo baja a la tierra, y desde entonces son uno. Empieza a existir Jesucristo, Verbo encarnado, y nos revela la grandeza de la naturaleza humana al haberla asumido. Es Luz, Vida, Amor, Médico, Pastor, Fortaleza, Paz… meditando el misterio de la Encarnación podremos anunciar mejor a Jesús.