Encontrar a Jesús



Orar es abrirse al otro

Jesús revela el hombre al propio hombre. Él creció en la sabiduría divina, dedicando mucho tiempo a la oración. Abría a su Padre su alma humana, y nosotros le abrimos a Él la nuestra. Para eso, es preciso “estar”, porque estar es amar, haya o no palabras y sensibilidad.