Imitación



María y la vida interior

Los sábados dirigimos a María una mirada aún más cariñosa. Y aprendemos que su grandeza proviene al comprobar que Ella es toda de Dios. Por eso es el icono de la Iglesia, lo que todos deberíamos ser. Para nosotros, como para María, la clave es comprender que nuestra vida “está oculta con Cristo en Dios”. Se trata de crecer para adentro, crecer el nivel de gracia santificante.



La lección es María

Pensar en María siempre nos alegra, nos pacifica, como si recibiéramos un aroma del Paraíso. Ella está más allá de toda miseria y de toda imperfección. “Junto a ti, María, como un niño quiero estar, quiero que me eduques, que me enseñes a rezar”. Nos da lecciones de todas las virtudes, pero su lección fundamental es su misma persona.



Sé como Ella

María es el icono de la Iglesia, es Aquella que Dios pensó como modelo de lo que todos deberíamos ser. Su alma llena de gracia necesariamente trasmite bondad. ¿Cómo sería haber vivido bajo su mismo techo? ¿Un paraíso adelantado? Dulce, serena, discreta, modesta, fuerte, solícita… ¿y no podríamos tener el aire de familia, de manera que la reflejáramos a nuestro alrededor?